Etapa 7, Aldeadávila – FozCoã: un tremendo infierno

Ocho en punto de la mañana, lo sé porque me llamó la atención el guarismo tan cuadrado en el Garmin. Salida desde el hotel de Aldeadávila de la Ribera. Se avecina un día de calor. Bidones cargados y a la ruta.

Tras los problemas con la ciclabilidad de algunos tramos del día anterior he estado hablando con algunos paisanos que ya me han puesto alerta. Aún así la etapa comienza fenomenal, rodando deprisa por esos caminos rápidos que tanto me están gustando. Así vamos pasando un par de pueblos sin quitar el plato grande ni emplear demasiadas energías, el desnivel previsto de la etapa me dice que las necesitaré más adelante. Estoy entrando en el corazón de las Arribes salmantinas.

Los senderos van unas decenas de metros por dentro de los cortados, mucha seguridad pero apenas se va viendo el río de cuando en cuando. De Así llegamos a Vilvestre y aquí el camino se estrecha alarmantemente y en apenas un kilómetro se convierte en esos senderos horrendos que ya viví el día anterior. Cómo era lo de tropezar dos veces…? Allí me metí y así resultó. Otra emboscada, un sendero de montaña imposible de ciclar en bici y menos con alforjas. Incluyo aquí el altercado del viaje que me ha dejado marcado para unas semanas. Y es que en una de esas bajadas, una de las piedras me ha echado del camino yendo de cuerpo entero a un hoyo lleno de zarzas. Cuello, torso, brazos y sobre todo piernas muestran los efectos de las espinas.

Ante esta situación no queda otra que tirar de carretera hasta Hinojosa para allí recuperar el GR hasta Barca d’Alva. Un camino muy aceptable para rodar. Mi ánimo a estas alturas estaba por las nubes, y mi idea de adelantar kilómetros y llegar a Foz Coã también. Tras comer algo recupero la marcha, en principio 18 km, hasta Vila Nova. En principio, porque la ruta que traigo cargada no existe. O no la encuentro. Los paisanos del lugar me proponen un plan, arriesgado pero no quedanotra. Puedo hacer parte del recorrido por caminos y llegar auna acrretera que ya me lleva directo. Así los 18 km se han convertido en 33 con dos puertos de agárrate. He emprendido la marcha a las 16:00 y he llegado a Foz Coã a las 20:20. Imaginad la tortura. A 3 km, de llegar he tenido que tomar un gel y una barrita porque mi cuerpo no daba más de sí. De verdad que he llegado muy, muy tocado, con mucho desgaste físico y dolores en el glúteo izquierdo y la rodilla derecha. Veremos que pasa mañana.

fotos:

 

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