Etapa 4ª: Laguna de Duero – Toro: Viva el vino!

Stop. Pausa. Ni un paso más. Antes de cualquier otra cosa hoy, la foto. Esa foto cuando el Duero se hace mayor y se sabe guapo. Y se luce.

 

Después del ríorgasmo vamos al lío. Etapa de transición llaman los técnicos del ciclismo a esas etapas que no deciden nada pero que hay que hacerlas. Esta, Laguna de Duero-Toro podía haber sido una de ellas en cuanto a dureza y exigencia física puesto que ni era larga ni muy dura. Sin embargo el río ha construído en este tramo su mejor versión, con perdón de Los/as Arribes. Llegar a las Riberas de Castronuño es pasar de la jungla brasileña de ayer al idílico paisaje de un caribe tranquilo y sereno. El río ensancha, se tranquiliza y con él yo qué sé las aves que se pueden juntar aquí. Prometo que yo he llegado a ver na pareja de pelícanos.

El recorrido ha sido llano, incluso fácil de rodar de no haber sido porque las lluvias de ayer han embarrado todo en exceso, haciendo los caminos pegajosos, lentos y espesos. ¡Cómo costaba hoy mover las ruedas!

Y en esas hemos entrado en la D.O. Toro. Dios sabe lo que me gusta a mi un Toro (un vino, eh!). Qué bonitos están aquí los viñedos. Viejas cepas salvadas de la filoxera que vaya frutos dan.

ya véis que hoy poco hablar de lo “ciclístico” pero es que tras lo sufrido estos días me ha parecido tan… sencillo. Veremos mañana entrando en los Arribes zamoranos si digo lo mosmo.

Leave a Reply

Your email address will not be published.


*